viernes, 21 de octubre de 2011

Tour hacia la empatía

Resulta ser que yo también fui guía de turismo. Los que conocen mi famoso sentido de orientación, no me confiarían ese puesto ¡Nunca! Pero les voy a demostrar que si aprendí a dar un tour sin saber si estoy en Sarchí o en Moravia. Con sólo ver hacia afuera y dicir lo primero que me viene a la mente.


A nuestra derecha, una idea que ronda por las avenidas, calles y autopistas de la información virtual. Vemos una imagen que utiliza dos símbolos que la mayoría consideramos imágenes de protección: la religión y las armas. Combinados de una manera irrespetuosa y definitivamente para llamar la atención. Para los que no estamos familiarizados con el contexto, lo siguiente lo aprendí guguleándo: La Piedrita es un poblado venezolano. Las razones por las cuales este graffiti fue hecho, difícilmente las vamos a saber. Muy probablemente son políticas.


A nuestra izquierda, tenemos esta imagen que nos invita a reflexionar acerca de la posibilidad de hacer las cosas sin medios violentos. Idealiza al arte como un medio para lograr la paz. Al igual que en el caso anterior el autor es desconocido. Otra cosa que tienen en común es que lo recibí de un amigo que vive en Venezuela. Gugulié y hay una página en que se asocia esta imagen con la asesinato de un artista en manos del gobierno actual. Lo que lo hace además de poético, muy interesante porque entonces la primera imagen tenía que estar a nuestra izquierda y viceversa.

En este tour, vimos dos artistas que utilizan elementos muy diferentes. Es más, el marco urbano pareciera ser opuesto. Dos caras de una misma moneda, dos historias en lo que parecieran ser circunstancias similares. Pero si miras más allá de lo evidente, como los Thundercats, los dos puntos de vista y el nuestro sufren de falta de empatía.

Muy frecuentemente juzgamos a la gente con muy poca información. Es un instinto de conservación muy arraigado a nosotros como seres humanos. En cuestión de segundos lanzamos nuestro juicio y etiquetamos al prójimo. Aprender a caminar en esos zapatos o en esas chancletas, nos toma un esfuerzo enorme.

Saber cual fue el verdadero motivo para volver de un muro (que nos separa) en un lienzo (que nos comunica) es un hermoso misterio que se disfruta ¡solo si se aprende a no juzgar a su autor! Y practicar la empatía a todo nivel es una lección que no termino de aprender porque hay un reto diferente con cada persona que me relaciono, día a día.